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Comunicado Ifd FBentos del colectivo docente que surge de la Mesa Local de ATD realizada en el día de ayer .

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Carta del Colectivo Docente del Instituto de Formación Docente de Fray Bentos.
La titulación docente: ¿reconocimiento de saberes o desvalorización de la formación?
Desde el Instituto de Formación Docente de Fray Bentos, como institución comprometida con la formación
de profesionales de la educación, consideramos necesario expresar nuestra preocupación y abrir un debate
serio en torno al Plan de Egreso y Titulación para docentes en ejercicio de Educación Media, considerando la
Resolución N° 3009/025 del Acta N° 34 de CODICEN (que aprueba el plan de egreso y titulación para
docentes en ejercicio de educación media que no están titulados).
No desconocemos la realidad de quienes actualmente se encuentran trabajando en las aulas sin haber
culminado su carrera. Tampoco desconocemos los saberes y la experiencia que esos años de ejercicio
profesional les han permitido construir. Entendemos que es necesario buscar alternativas que acompañen esas
trayectorias y permitan la culminación de los estudios. Sin embargo, creemos que este proceso debe llevarnos
a una pregunta fundamental: ¿Qué significa realmente ser un docente titulado y qué valor estamos
otorgando hoy a la formación docente?
Para nosotros, formarse para enseñar es mucho más que acumular años de experiencia frente a un grupo.
La formación docente implica tiempo, estudio, práctica, reflexión, evaluación y compromiso profesional.
Quienes hemos transitado y quienes actualmente transitan una carrera docente sabemos lo que significa asistir
a clases, preparar exámenes, realizar prácticas, planificar, recibir observaciones, revisar nuestras propuestas,
fundamentar decisiones pedagógicas y demostrar, en diferentes instancias, que contamos con las competencias
necesarias para ejercer esta profesión. Cada una de esas instancias forma parte de un proceso de construcción
profesional, de identidad, que no debería ser reducido a un trámite administrativo para acceder a un título.
Nuestra preocupación, entonces, no radica en que un docente que lleva años trabajando pueda finalmente
titularse. Consideramos legítimo que existan mecanismos que permitan culminar trayectorias formativas
inconclusas y reconocer determinados saberes adquiridos en el ejercicio profesional. Nuestra preocupación
aparece cuando la experiencia laboral comienza a presentarse como equivalente a una formación
docente específica. Nos interpela ¿en qué lugar queda la protección de la trayectoria del estudiante en
formación?La experiencia tiene un enorme valor. Un docente aprende de sus estudiantes, de sus colegas, de
las instituciones y de las situaciones que enfrenta cotidianamente. Pero experiencia y formación no son
conceptos equivalentes.
Para enseñar no alcanza con dominar una disciplina. Necesitamos también conocimientos pedagógicos y
didácticos, herramientas para planificar y evaluar, conocimientos sobre los procesos de aprendizaje,
estrategias para atender la diversidad, capacidad para analizar nuestras propias prácticas y fundamentos que
permitan tomar decisiones pedagógicas responsables. En este sentido, nos preocupa particularmente que
profesionales universitarios, que contando con más de ocho años de trabajo en Educación Media,
puedan acceder al título docente mediante mecanismos que no impliquen transitar una formación
pedagógica equivalente a la de quienes realizan una carrera docente. No cuestionamos el valor de sus
títulos universitarios ni desconocemos los conocimientos disciplinares que poseen. Reconocemos que esos
profesionales pueden realizar aportes valiosos a la educación. Pero consideramos que ser un excelente
profesional en una determinada disciplina no convierte automáticamente a una persona en docente.
Ser docente implica una formación profesional específica. Implica aprender a enseñar, comprender cómo
aprenden los estudiantes, seleccionar y organizar contenidos, diseñar propuestas didácticas, evaluar procesos,
trabajar con diferentes realidades educativas y asumir la responsabilidad pedagógica que implica estar frente
a un grupo. Por eso nos preguntamos: ¿Puede la experiencia acumulada durante ocho o diez años sustituir
una formación docente específica? ¿Puede el ejercicio laboral reemplazar las prácticas, las evaluaciones,
los cursos y las diferentes instancias de formación que otros docentes debieron transitar para obtener su título?¿Puede preparar a un profesional en una disciplina, para abordar la diversidad y complejidad del aula?
Como docentes de Formación Docente debemos pensar en quienes hoy están estudiando en nuestras aulas,
los futuros docentes. ¿Qué mensaje les estamos dando cuando dedican años de su vida a completar una
formación específica, cumplir con prácticas, rendir exámenes y demostrar sus competencias, mientras se
habilitan caminos en los que otros pueden acceder a la misma titulación sin haber recorrido un proceso
formativo equivalente? ¿Dónde queda entonces el reconocimiento al esfuerzo de quienes sí cumplieron
con todo el recorrido de formación docente?
No creemos que para resolver el problema de la cantidad de docentes no titulados deba aumentarse las cifras
de titulación. Si existe un número importante de personas que no logra culminar sus carreras, también debemos
preguntarnos por qué sucede esto. Debemos analizar las condiciones institucionales, laborales y económicas
que atraviesan las trayectorias de los estudiantes y docentes. Debemos preguntarnos qué dificultades existen
para permanecer en las carreras, realizar las prácticas, cumplir con las exigencias académicas y
compatibilizar estudio y trabajo. Si realmente queremos fortalecer la educación pública, necesitamos abordar
esas dificultades y generar condiciones que permitan formar y titular docentes, no simplemente titular a
quienes ya están trabajando.
Reconocer saberes construidos a partir de la experiencia puede ser una herramienta válida, pero para nosotros
ese reconocimiento debe realizarse mediante instancias rigurosas de acreditación, que permitan demostrar
efectivamente las competencias que se pretenden reconocer. No debería convertirse en una vía para reducir
las exigencias de una profesión que tiene una responsabilidad enorme frente a nuestros estudiantes y frente a
la sociedad.
Defender la formación docente no significa desconocer el esfuerzo de quienes llevan años trabajando sin título.
Significa también defender a quienes eligieron formarse, a quienes sostuvieron durante años una carrera
exigente, a quienes realizaron prácticas, rindieron evaluaciones y construyeron su identidad como
profesionales de la educación a través de ese proceso. No estamos defendiendo un título por el título mismo.
Estamos defendiendo lo que ese título debería representar: una formación profesional específica,
rigurosa y comprometida con la tarea de enseñar. Por eso creemos que el título docente no debería
convertirse simplemente en la certificación de una experiencia laboral acumulada.
La experiencia debe ser reconocida, pero no confundida con formación.
El conocimiento disciplinar debe ser valorado, pero no confundido con conocimiento pedagógico.
Y los años de trabajo deben ser considerados, pero no utilizados como sustituto automático de una
carrera docente.
Desde el Instituto de Formación Docente de Fray Bentos sostenemos que jerarquizar la docencia implica
respetar, valorar y defender la formación docente como un pilar fundamental de la educación. Consideramos
que esta resolución fue adoptada de manera arbitraria, sin el necesario diálogo, conocimiento y consenso del
colectivo docente. Asimismo, entendemos que no resuelve la situación planteada y desconoce las diferentes
trayectorias y modalidades de formación —presencial y semi presencial— que han transitado los estudiantes
en los últimos años. Por ello, reafirmamos la necesidad de que toda decisión vinculada a la formación y
titulación docente contemple las realidades existentes y sea construida con la participación de quienes forman
parte de este proceso.Porque si realmente queremos jerarquizar la educación, también debemos jerarquizar la
formación de quienes tienen la responsabilidad de enseñar.
Colectivo docente. Instituto de Formación Docente de Fray Bentos, Dr. Guillermo Ruggia.

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